
Las lámparas UV inadecuadas pueden dañar silenciosamente su proceso de impresión. Se nota en las velocidades de impresión, que no aumentan, en la tinta que sigue siendo pegajosa, y en las facturas de energía, que parecen no disminuir nunca. La causa principal del problema suele estar relacionada con la salida espectral de las lámparas. UVA, UVB y UVC no son intercambiables; cada uno tiene una función específica en el proceso de reticulación de la tinta.
Lo que realmente importa desde el punto de vista técnico Las lámparas UVA, con una longitud de onda de aproximadamente 365 nm, penetran profundamente en las tintas pigmentadas y logran una curado desde abajo hacia arriba. Las lámparas UVB, con una longitud de onda de unos 280 nm, se absorben en la superficie, lo que permite un curado rápido y eficaz, evitando así la inhibición por parte del oxígeno. Las lámparas UVC, con una longitud de onda de 254 nm, tienen alta energía y son ideales para la esterilización, pero rara vez se utilizan para el curado de tintas; más bien, se emplean para tratamientos superficiales.
La longitud de onda es solo una parte del problema. También es necesario que la intensidad de irradiación, medida en W/cm², coincida con el perfil de absorción del fotoiniciador de la tinta. Además, se necesita una salida estable, verificada con un radiómetro espectral, para que el proceso de reticulación sea consistente en todo el sustrato.
Por qué ocurre esto en las imprentas En la impresión textil e industrial, un perfil de lámpara incorrecto puede detener el proceso de impresión. Diseñamos las lámparas de manera que ofrezcan la salida espectral adecuada, de modo que el tiempo de curado coincida con la velocidad de impresión. Esto permite trabajar a máxima velocidad sin sacrificar la calidad del producto ni el acabado superficial.
Los beneficios son claros: mayor productividad, menor consumo de energía por unidad producida y menos productos defectuosos.
Qué hay que tener en cuenta durante la instalación Es necesario que la longitud del arco lumínico de la lámpara y la geometría del reflector coincidan con las características del módulo de curado que se utiliza. Si se instala una lámpara nueva en un sistema antiguo, puede ser necesario recalibrar la fuente de alimentación para que coincida con la curva de funcionamiento de la lámpara. Además, siempre hay que verificar la compatibilidad con las especificaciones de alimentación y refrigeración de la impresora; de lo contrario, se corre el riesgo de que la lámpara falle prematuramente.