
Dejen de tratar la marca CE como si fuera solo un sello o etiqueta. Veo esto ocurrir constantemente en el mundo de las lámparas UV. Un comprador ve la certificación CE y la trata como algo sin importancia, como un simple trámite administrativo. Pero si usted es el ingeniero encargado de instalar estas lámparas UV-C en la línea de producción, ese pequeño logotipo es crucial. Es la diferencia entre un funcionamiento sin problemas y un verdadero desastre, donde los circuitos electrónicos se dañan o, en el peor de los casos, la fábrica se incendia.
La realidad es que las lámparas UV funcionan con balastes de alta tensión. Esos dispositivos generan ruido eléctrico. No me refiero al ruido sonoro, sino al ruido eléctrico. Si no se utiliza la protección adecuada, ese ruido puede afectar negativamente los circuitos electrónicos y los sensores. Por eso seguimos las directrices LVD y EMC. Utilizamos condensadores especiales y fuentes de alimentación filtradas para mantener todo en orden.
Si opta por comprar lámparas no certificadas, prepárese para tener problemas con los sensores y para interrupciones constantes en el funcionamiento de la máquina. Es un problema innecesario.
Por otro lado, está la cuestión de la seguridad. La radiación UV-C es muy dañina para la piel y los ojos. La certificación nos obliga a ser honestos sobre lo que utilizamos. Usamos reflectores de cuarzo y aluminio de alta calidad, ya que no se dañan con la exposición constante a la radiación. También prestamos atención especial a la corriente de fuga. Créame, nadie quiere que el chasis de su máquina se vuelva peligroso.
Y hablemos de mercado. Si intenta instalar un sistema no certificado en una instalación importante en Europa o Norteamérica, el responsable de seguridad del lugar cerrará la operación antes incluso de que conecte los cables. La marca CE es, en esencia, su pasaporte técnico. Indica al mundo que su equipo no representa ningún riesgo.
Una última cosa: la certificación es importante, pero no resolverá los problemas relacionados con un sistema de refrigeración deficiente. Las lámparas de alta potencia se calientan mucho. Si esa temperatura sube demasiado, el pico de emisión disminuye y la eficiencia de la lámpara disminuye también. Todavía necesita asegurarse de que el flujo de aire sea adecuado para mantener los niveles de radiación dentro de los límites necesarios.